Alejandro Vega MATUS PDF Imprimir E-mail

Alejandro Vega Matus nació en Masaya, en la mañana del 17 de agosto de 1875, hijo de don Pablo Vega Ráudez y doña Chepita Matus. El sitio donde nació es hoy exactamente del edificio central de Telcor, una cuadra abajo y media al sur, donde hay una gran tapia que resguarda el solar en donde un tiempo fue la casa de nacimiento del músico, hasta su destrucción. Una solitaria placa de bronce indica al transeúnte que allí fue donde Alejandro nació y llenó de gloria a Masaya en el arte musical.

Su padre, don Pablo Vega, era un músico consagrado, compositor y poeta. Su madre, doña Josefa Matus, era hermana de Cándida Rosa Matus, una devota mujer dada a escribir versos. Fue ella quien realmente crió a Alejandro desde los 4 años; al fallecer doña Josefa, su hermana y madre del futuro músico le enseñó sus primeras letras. Prácticamente Vega Matus fue un hijo de tíos, o sea, criado por sus tíos, ya que tras la muerte de su madre su padre contrajo matrimonio con una joven leonesa y se trasladó a vivir a León y dejó al niño Alejandro al cuidado de doña Cándida.

En 1886 su padre lo llamo a vivir a su lado en León y de él recibió también lecciones de música. Retornó a Masaya siete años después, a vivir esta vez con su tío José del Carmen y a ahondar sus conocimientos. Uno de sus pasatiempos favoritos era tocar el piano y el cornetín al mismo tiempo. Con la derecha ejecutaba el cornetín y con la izquierda se acompañaba al piano. Fue tal su fama en este acto que fue llamado para actuar en Guatemala, país en donde vivió un tiempo.

 

Vuelto a su ciudad natal, a fines de 1893 formó su propia orquesta con algunos amigos músicos. Nació entonces la Orquesta Vega Matus, que luego tendría en sus filas a músicos reconocidos no sólo de Masaya, sino de todo el país y era catalogada entre las mejores que había. Es entonces que Alejandro empieza a componer no sólo música ligera, sino que también seria o sinfónica. Aquí surge la "Obertura Luciana", dedicada a su esposa Luciana Jiménez, y también "Noche de Navidad".

 

A comienzos del presente siglo compuso su primer oratorio sagrado que tituló "En la muerte de Jesús", una de las obras más sublimes del maestro. Había también tiempo para la música "mundana" y así surge la gavota "Murió de un beso", una de las piezas más populares de su variada obra. Pero quizá la más popular sinfonía de Vega Matus fue "La agonía del crepúsculo", cuya parte más conocida estaba escrita para un cuarteto de cámara.

La música "sacra" fue abundante en la obra de Alejandro y destacan dos "misas": la de "Gloria" y el "Réquiem". Compuso muchos villancicos navideños, avemarías, responsos, marchas fúnebres para procesiones, militares y para época de Semana Santa. Muchas de éstas todavía pueden ser escuchadas en la Parroquia La Asunción en ocasiones especiales, o en procesiones varias en las calles.

Sus piezas bailables son también muchísimas. Entre sus famosos valses sobresalen "Filomena", "Cascada de perlas" y "Margarita de las Margaritas". Vega Matus exploró también ritmos norteamericanos en boga como el Cakewalk, One-step y el Fox- trop. Pero también sus "Danzas" como "La Mama Ramona" y "El Jaleo" son muestras de su versatilidad, unidas a los Pasodobles, los Sones de Pascuas y los Sones de Toros o de Cachos, tan ejecutados en nuestras barreras de toros locales.

Vega Matus conformó la trilogía de compositores de música formal más reconocidos en nuestro país.  Ellos son: José de la Cruz Mena, Luis A. Delgadillo (quizá el mejor formado de ellos) y Alejandro Vega Matus. Llegaron a explorar la llamada música formal o académica, con patrones universales y su legado ha sido prolijo, aunque poco conocido por los mismos nicaragüenses por su poca divulgación debido a variados motivos. Entre sus famosos valses se encuentran: "Filomena" "Cascadas de Perlas" y "«Margarita de las Margaritas".

Su última composición, ya en su lecho de muerte, fue "María Argentina", dedicada a la hija de su amigo Augusto Cermeño. Alejandro Vega Matus se rindió ante la muerte el 26 de noviembre de 1937. Masaya entera sintió su muerte y lo guarda como uno de sus hijos predilectos.